País torístico

España es un país torístico, lo que le confiere muchas cualidades adicionales. Por ejemplo: La fiesta nacional se llama corrida, que es una de las pocas palabras de español -que catalanes y otros amigos de llamar a pan, panceta y al vino, clarete- que, junto a torero, Messi y sangría conocen la mayor parte de los ingleses que no saben  hablar nuestra lengua a la perfección.

A muchos españoles, especialmente si han nacido en una población lindante con el País Vasco llamada Pamplona, les gusta ver correr a los toros por las calles. Esto sucede todos los años, con ocasión de la festividad del santo Patrón de la ciudad, llamado Fermín, que, según parece, era mayoral de una ganadería.

La velocidad que alcanza un animal de aproximadamente media tonelada de peso, cuando se lanza a la carrera, puede ser aumentada algo si delante del mismo se ponen a correr también unos cuantos miles de personas con un pañuelo rojo al cuello.

En general, se trata de un espectáculo divertido, sobre todo cuando alguno de los astados empitona a cualquiera de los humanos -suelen ser, por razones ignotas, australianos-, y le da unas cuantas volteretas, lo que puede provocarle  contusiones e incluso heridas de las llamadas por asta de toro -deberían enombrarse por estupidez manifiesta-. De todo ello se informa oportunamente en un parte médico, que se difunde al acabar la carrera mixta, que se difunde por una cadena de televisión nacional en directo.

Como no solo de torismo vive un país, España ha apostado de forma decidida por poner en valor el sol, particularmente, combinado con arena, agua de mar y barra libre. Los ensayos iniciales de esta idea se llevaron a cabo en Ibiza y fueron un completo éxito, consiguiendo poner el nombre de San Antonio -otra manifestación de la devoción católica que es signo identificador del país- de moda en todo el mundo, en especial, en Inglaterra y Suecia. Hoy, Magaluf ha recogido la antorcha, y otras poblaciones de la costa rivalizan por poner el escenario al espectáculo lamentable de jóvenes drogados,  borrachos o, simplemente, desquiciados.

Se está estudiando, aunque con prudencia, para evitar la contaminación con las fuentes del torismo más seguras, introducir en la oferta el conocimiento de la historia y la cultura hispañas, pues aún se conservan algunos monumentos y piezas artísticas. Sin embargo, como se ha comprobado que la inmensa mayoría de los visitantes de cualquier lugar -tanto los alóctonos como los autóctonos- cuando viajan, solo están interesados en comer pizzas o hamburguesas y beber cerveza y, según su edad, dar un recorrido rápido por la ciudad o no dar ninguno, de momento, se descarta la posibilidad de ampliar la oferta.

Obviamente, el torismo impide analizar vías para impulsar actividades de otro tipo, ya que, según se ha difundido, el estudio en profundidad, la investigación científica o el reconocimiento del mérito -por ejemplo- exige un cambio de mentalidades para las que, ni en este país, ni en los países desde donde se contempla con admiración nuestra incapacidad para sacar mejor partido a lo que tenemos, no estamos preparados.

 

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Acerca de angelmanuelarias

Angel Manuel Arias. Spanish nationality. Academic Degrees: Civil Mining Engineer, (1971) Ph. Dr. (1989), Bachelor degree in Law, active Lawyer. Consultant Engineer, Environmental Expert, more than 10 years of teaching experience in several Universities. More than 30 years accumulated experience, both in public and private business. Painter, Journalist and Poet
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